lunes, 8 de septiembre de 2014

DINHO GALLO



El futbol de México es tan loco como divertido, es único, es de los mejores del mundo. Caótico y chistoso, versátil y tramposo, controversial y aburrido, plano y brutal. Es una mina de emociones y una rueda de la fortuna maravillosa y coqueta. ¿Qué no? Para una prueba el siempre distinguido y camaleónico club Querétaro del cual ignoro su actual nombre y escudo.

Este equipo durante años ha querido existir aun y a pesar de todo, no los culpo, tienen un estadio histórico y bonito y sería una pena derribarlo para poner un Wallmart o una mueblería el Gallo, por aquello de mantener el sobrenombre. Año tras año, década tras década, el club de la ciudad de los arcos busca identidad y refugio en una ciudad donde las largas ausencias impiden que el cariño sea total entre afición y equipo. Sería como enamorarnos una y otra vez de una persona que vive dos años y tres más desaparece. Aun así a base de billetazos, compras de equipos y lavado de dinero el club tiene ya una racha de tiempo que ahora quiere despegar hasta el cielo, una vez comprado un descenso y librado la batalla legal más fuerte de su historia.

Apenas hace un año los jugadores, cuerpo técnico y directivos juntaban los deditos de las manos a las afueras de la ciudad implorando una limosna ya que no había quien pagara sus sueldos. Fueron meses de total austeridad, largos días de pena e incertidumbre y aun así a los chicos no les quedaba más que seguir jugando y buscando el marco contrario. Aun sabiendo que las tarjetas de crédito continuaban hinchándose. La batalla legal se había perdido y no se podía disponer de dinero, y sin embargo los goles tenían que seguir cayendo uno tras otro. Respetable lo logrado por estos muchachos.

Ahora meses después y ante los ojos del mundo, Querétaro irrumpe a billetazos la liga y contrata  ni más ni menos que a Ronaldinho. Fieles a sus costumbres pasadas vuelcan la liga y el morbo de la misma con la justicia del dollar. Es la apuesta perfecta para por primera vez en la historia poder llenar la suculenta "Corregidora" y de paso también todos los estadios de la primera división donde ahora desfilará el otrora astro brasileño que tanto extrañamos nosotros y los cariocas la pasada copa del mundo.

Mucho se dice de su llegada, que si viene a pasear, que si se va realmente a comprometer, que solo viene a activar los antros y bares del país. Si me preguntan a mi, me parece perfecto que llegue este brasileño y que no traigan a los costales de plomo carísimos que suelen llegar del extranjero. No veo con buenos ojos tener que llevar afición a billetazos como este, la afición debe salir del corazón, pero si esto sirve para que de una buena vez el equipo en cuestión y su afición le den color a la liga y su permanencia, totalmente bienvenidos.

Como todos, tal vez me llene de morbo y decida ir a ver al Querétaro cuando visite a mi equipo. Hasta el momento la directiva a anunciado un crecimiento al mil por ciento del interés y de la compra de boletaje. De todas las compras y episodios de los Gallos o los que se yo del Querétaro esta es la mejor de sus puntadas Esto confirma que el futbol es un bello espectáculo y que nuestra liga es de las mejores del mundo a pesar de todo.

martes, 2 de septiembre de 2014

NOSTALGIA Y ESPERANZA




Hace veinte años el rock de Guadalajara tenía un templo bien construido, teníamos un refugio al alcance de todos, un sitio donde la cultura alternativa navegaba de manera perfecta, donde las diferencias punks, reggae, ska y todos los géneros podían residir cómodamente y convivir plenos. Estoy hablando del mítico Roxy y sus hermosas tardenoches de los ochenta, de los noventas.

Recuerdo con cariño las banquetas repletas de jóvenes, de adolescentes y adultos esperando pacientes la hora determinada para los shows. En aquellos días era costumbre llegar y crear una fiesta enorme en la calle de Mezquitán y hasta la Avenida Hidalgo, las calles del Roxy. Eran varias horas de convivencia postrados a las afueras del recinto, las tiendas de la redonda hacían su Agosto con venta de cerveza y refresco. Curiosamente nunca vi ningún problema, ninguna pelea, mucho menos ninguna representación de Violencia infundada. Una perfecta armonía de jóvenes que aun observados por la policía, disfrutaban de una suculenta tarde de previa a un concierto.

La mayoría esperaba paciente a que la ventana de pesada madera abriera y anunciara las últimas localidades disponibles. Los shows eran mayormente exitosos y vibrantes, el lugar, el Roxy tenía una magia impresa que se respiraba solo al dar los primeros pasos. En este sitio estuvieron presentes artistas de todos los movimientos, verdaderas leyendas del rock y del arte mundial, si el pequeño camerino bajo el escenario pudiese regalarnos imágenes de aquellos años tendríamos a Thom Yorke a Manu Chao, Gustavo Cerati y decenas de artistas que hicieron de este recinto un sueño, un altar del rock tapatío. Los que logramos poner los pies en ese escenario, los que logramos sentir la comunión de tocar encima de donde los grandes habían tocado recordaremos esa dicha casi como los que recuerdan haber jugado en Wembley o en el Bernabeu que se yo. El roxy fue el lugar perfecto.

Los años cedieron al hormigón, la madera se terminó y se hizo vieja, la humedad se acabó los pilares y derribó la pintura. Las deudas y las multas impidieron que los billetes resanaran las paredes. El silencio se fue apoderando del enorme bodegón y de a poco Guadalajara inició un peregrinar que aun no encuentra buscando un nuevo sitio que le abra las puertas y el corazón al rock tapatío.

En este incansable deambular hemos visto escenarios de todos los niveles, estratos y demás, ha habido éxito y fracaso, hemos recorrido la ciudad entera buscando un refugio que nos abrace como el Roxy lo hizo, sin embargo, las coordenadas, las políticas, las intenciones han quedado lejanas aun. 

Sin embargo, siempre hay esperanzas y hoy me toca hablar de un lugar que al verlo por dentro y por fuera le tengo cierta similitud. En los próximos días y tras meses de trabajo se acerca la llegada del nuevo Foro Independencia. Un lugar hecho por gente que creyó y vivió en el Roxy, gente que cree en el rock tapatío y en su alcance. Pongo entonces en el nuevo Foro Independencia mis rezos y plegarias para recuperar aquellas tardes y noches llenas de magia, donde el desfile alternativo no tenga fin y luzca para todos. Como en aquellas bellas tardes en Mezquitán 80.



lunes, 18 de agosto de 2014

LE PIDO PERDÓN A LOS TECOS?


Los viernes de precopa o extensión del martes de lucha libre, fueron el refugio de muchos tapatíos mientras la UdeG peleaba por lograr el ascenso. Nunca fui porque no le voy a los leones pero se que muchos quienes siguen a otros equipos locales o nacionales adoptaron seguir a estos Leones como un refugio al fin de semana, y una excusa para disfrutar una velada juvenil. Sin saberlo, sin creerlo, el equipo logró lo que nadie esperaba y ahora fue momento de restablecer prioridades.

Hace apenas un par de meses de verdad me alegré y me conmoví de ver regresar a los Leones Negros de la UdeG en una peleada final de ascenso en contra del otrora equipo tapatío también los Tecos o los Estudiantes de la UAG. No siento cariño por el equipo ni mucho menos, pero siempre es mejor tener más futbol en esta ciudad y considero que los leones tienen más historia que muchos otros que pudieran aparecer en el máximo circuito. Fui incluso de los que opinó que los Tecos ya habían demostrado por años que a pesar de los esfuerzos de la familia Leaño, no encontró la identidad en la ciudad y era mejor darle oportunidad a la UdeG de darle color a la primera división y a la ciudad de Guadalajara.

He podido observar algunos pasajes de sus juegos ya en primera división y el sábado pude verlos en vivo durante 90 minutos y solo me queda pedirle perdón a los Tecos por haberlos ninguneado. 

Empecemos por el terrible uniforme de visitante que presentaron pero eso es lo de menos. Secundo con la nula afición que se presentó a la cancha, como antes dije las prioridades volvieron a aparecer. Y paso entonces a remembrar una de las peores experiencias que mis ojos han visto en cuanto a forma de juego, hambre de juego, ganas de juego, lo que hicieron los Leones negros este sábado merece una descalificación categórica.

Sonó el silbatazo inicial y de inmediato los Leones Negros se apuraron a hacer tiempo. No se presentaron a jugar, no tenían la menor intención de hacerlo. No querían perder, no querían jugar, no querían ganar, no querían competir. Eso si con fuerza e ímpetu sudarían los noventa minutos a evitar que el rival hiciera algo y a esperar el milagro que les diera el regalo no merecido, el cual su solitario delantero tampoco supo resolver en un par de ocasiones. Las líneas defensivas de los leones eran tan patéticas, aburridas y evidentes, la pelota lloró durante noventa minutos, mientras los miles en las tribunas nos comíamos sus lágrimas de aburrimiento y pena.

La estrategia fue y ha sido evidente, la UdeG se quiere salvar y quedar en primera división sin salir a jugar futbol. Ellos pretenden amontonar piernas, pechos y barridas y rezar por milagros, ellos quieren que el resto de los equipos se equivoque y salir triunfantes, la UdeG pretende vivir de milagros y desaciertos de los rivales para seguir existiendo, ellos quieren destruir lo que en dos años habían construido.

En estos trágicos tiempos donde muchos equipos de futbol apuestan por ese estilo medroso y timorato, y donde algunos a pesar de ellos reciben los milagros inesperados, justo ahí quiere vivir la UdeG y a mi solo me queda pedirle perdón a los Tecos. Confié en que el regreso de los Leones traería garra, tradición, fuerza, multitudes, enemigos y lo único que ha traído hasta ahora son bostezos, patadas, conformismo, y ahora con la novedad de un porterito maleducado y poco honorable. El tipejo señalaba con desparpajo a todo el estadio este sábado y con gracia angelical limpiaba su índice izquierdo simulando ese bello ademán de "me la pelan" repitiéndolo una y otra vez con singular alegría.

Después el porterito declara que la culpa de su derrota no es otra más que las televisoras por sancionar un penal inexistente y ahora ellos deben pagar ese castigo por no haber firmado con el "duopolio" y que los quieren descender nuevamente por la fatal decisión.

Bien, salir a no jugar y buscar milagros no es la culpable de su derrota, no intentar un avance en noventa minutos tampoco será la causa de su regreso a la liga de ascenso, amontonar piernas y rezar por encontrar la desesperación de los rivales no será en absoluto la causante de su desgracia. No señor, todo es culpa de las televisoras... que desafortunadas declaraciones...


Amigos Leones, fui feliz de verlos regresar, soy egresado de esa Universidad, de todo corazón quisiera que permanecieran en la liga por encima de otros equipos. Sin embargo se necesita más que un contrato de tv y jugadores y patrocinadores para permanecer. Se necesitan ganas, estrategia, agresividad... justamente lo mismo que los trajo a estas instancias. Necesitan ganar el derecho de permanecer aquí y no limosnear canchas rivales o esperar equivocaciones de los otros. Necesitan poner de su parte para que esto se logre, no le dejen esto a la suerte o las divinidades y salgan a ganar... y de pasada enséñenle modales al porterito...

jueves, 14 de agosto de 2014

EL MOMENTO DEL AMOR A TU EQUIPO


Mi padre es de Veracruz, mi madre del DF y nunca le ha interesado el futbol profesional. Mi padre estudió en la UNAM y sentía simpatía por los Pumas, mi madre no sabía casi ni quien jugaba realmente.

Comienzo con estas declaraciones debido a que son razón suficiente para que yo casi casi naciera sin equipo a quien apoyar, ya que durante largos años y charlas he descubierto que mucho del amor por un equipo cae dentro de la herencia y el amor familiar y me parece inobjetable y comprensible. Así el amor del abuelo por el equipo, descendió al padre y este al nieto y así seguirá sucediendo a menos que existan los bellos accidentes y momentos de amor que tiene el futbol y casi todos los deportes.

Igual que en el amor, igual que ese chispazo y amor a primera vista que le llaman algunos, cuando te sudan las manos y se te sume el estómago, cuando las piernas se quiebran y se respira agitado, así se inicia el amor a la camiseta. 

Algunos lo sienten a temprana edad, otros se guardan ese bello día para más tarde, no importa el tiempo que pase, el momento en el que llegue sentirás el amor al equipo entrando a tu corazón y albergándose para siempre y a pesar de cualquier circunstancia una vez inyectado a tu cuerpo jamás podrá salir y no podrás mentirte, no podrás jamás pensar que estas equivocado, y una belleza cósmica se apoderará de ti cada que la pelota cruce la línea del marco contrario, cada que veas a los once de tus colores saltar a la cancha, conocerás el sabor agrio de las lágrimas futboleras, sentirás entonces la plenitud de amar a tu equipo de futbol.

Conozco historias de todo tipo, momentos en que la circunstancia te mató, te sedujo y te llevó al amor infinito. Los hay comunes y no por ello menos hermosos, los campeonatos, los triunfos, las presencias dentro de las tribunas. Los momentos familiares que enlazan; de hecho considero que aun esos amores de herencia y de cariño por un equipo de abuelo a padre y este a hijo, necesitan de ese momento en algún instante de la vida que hace oficial ese amor. O totalmente el opuesto, aquellos que amaron durante años el equipo de papá y a escondidas empezaron a entender que era aquel otro equipo el que los seducía, y tal cual, salir del closet futbolero fue el momento de valor donde enfrentaron a su padre y declararon el amor al equipo contrario. 

Mi caso tiene que ver con un accidente, y una consecuencia. El accidente ocurrió un fin de semana circulando por la avenida López Mateos en el auto de papá, cuando yo, el primogénito viré a mi izquierda y vi a muchos niños persiguiendo una pelota y me apuré a pedir a papá que detuviese el auto. Mi padre lo hizo y así fue que ingresé al Atlas que entonces tenía una filial en esa zona cercana a Plaza del sol. Si esas canchas hubieran sido chivas o U de G o que se yo, tal vez hoy seguiría otro camino.

Descubrí que tenía habilidades para el mentado deporte, me destaqué en las ligas inferiores casi de inmediato, mi padre y yo encontramos en el futbol el camino perfecto para ser amigos. Él se convirtió en técnico y yo le aprendí muchísimo y lo odié muchísimo. Sus gritos correctivos eran mi peor pesadilla pero su cariño y enseñanza paciencia y repetición mi mayor gloria. Sin embargo la unión era familiar, el amor a la camiseta estaba más en mis ganas, y mis compañeros que en la gloriosa camiseta. Atlas en los ochentas lo perdía todo por supuesto, no había algo que me llenara del todo. Mi jugador favorito no jugaba ni siquiera en Atlas sino en Pumas (Manuel Negrete)
Y entonces prácticamente a mis casi diez años, entrenando en Atlas Colomos los vi. A pocos metros de mi vi al primer equipo salir a entrenar justo a la cancha que en ese momento nosotros desocupábamos. Enfundados en los colores que yo portaba los vi reir y pelotear como nosotros lo hacíamos también. Recuerdo al chícharo, a Luis Flores, a Trejo a Dallalivera, y al final venía en la línea de jugadores Robert Dante Siboldi, y el uruguayo arquero empezó a patear con nosotros el balón. Todos sonreíamos y pateábamos el balón con los profesionales y mis piernas no podían con la emoción. 

Cuando bajé la escalinata para abandonar la cancha uno de colomos estaba más que decidido, yo sería siempre rojinegro, las dudas se disiparon después al sentir cada vez con más fuerzas ese cariño. En las infantiles lo gané todo con el Atlas y el enamoramiento absoluto. Ser niño en Guadalajara en la época de los ochenta, donde todos tus vecinos y amigos le iban a las chivas, y en la televisión el América lo dominaba todo, y aun así escoger al equipo que entonces lo perdía todo...

Comprendo que cada quien tiene su equipo y su historia, no es mi intención seducir a ninguno, o cuestionar a otro. La única regla de oro en la vida del apasionado futbolero... Nunca, nunca, cambies de equipo.

Feliz cumpleaños a mi Atlas

lunes, 28 de julio de 2014

Gumaro y su pandilla


Hace más de diez años me presentaron a un tipo regordetón con una barba prominente, sin bigote, de esas que se usaron en los noventas. Se llamaba Gumaro, si si así se llamaba el regordete. El tipo tenía un proyecto ya armado de radio por internet, si ya se que hoy en día hay tres mil radios por internet en la web, pero en aquellos años era la única, la pionera, ese día conocí a Gumaro y su "Mimamamemima"

Sobra decir el romance de amistad y cofradía que los años nos dieron a Gumaro y a mi, y a mis amigos y proyectos. Encontré en este señor una prueba de querer hacer las cosas por el simple hecho de disfrutar y apoyar a gente que hacía lo mismo que yo y que muchos otros en esta ciudad. Pero quiero tocar más bien el tema de alcance que esta radio ha hecho en nuestra ciudad y hacer con ello un pequeño homenaje a quien respeta, comprende y traduce en reciprocidad la verdadera cultura tapatía, alejándose de las masas ingenuas que predican y asumen altares a personajes impuestos sin originalidad y más bien con amistades prolijas.

Guadalajara se equivoca mucho, rinde homenajes y le da crédito a muchos proyectos artísticos sin magia, sin una verdadera fuerza en sus contenidos. Y los seguimos manteniendo en la cúspide de nuestros mejores eventos, bordeando las páginas más principales y ocupando sitios de gloria por el hecho de ser la herencia de otros. La dinastía de artistas viejos que con sus nuevos proyectos y todos sus cercanos permanecen en un supuesto gusto popular de tradición y que lo conforman las mismas personas que tienden la alfombra roja desde hace algunos lustros y que no terminan de ofrecer otra cosas que no sea lo mismo.

Pues Mimamamemima y Gumaro y con él la honorable lista de colaboradores que se animaron y se arriesgaron por su ciudad. Y que apoyan tus tocadas y las mias, y las del vecino y las de tu amigo cercano y tu primo. Y no solamente las de la dinastía dañina de esta ciudad. Gumaro y esta radio alternativa han dado durante años la posibilidad a muchos de desarrollarse y encaminarse, de presentarse, de hablar y de participar, lejos de los medios conformistas y sus típicas bandas que con calzador siguen llenando los conciertos y vaciándoles de aplausos.

Tengo un sin fin de anécdotas de esta estación, he leído un tanto más de notas que persiguen por años nuestro rock. Mimamamemima fue la pionera en esto, con los años, muchos han copiado su estilo y afortunadamente también su ideología y profesionalismo. Gracias a esta estación y su web mucho proyectos tapatíos pudieron mostrarse y otros tantos internacionales encontraron la manera de llegar a México y convertirse en leyendas de las masas. Y ahí detrás está siempre Gumaro y la confianza, el empuje y el aguante desinteresado.

Guadalajara exporta, y exporta bien, de calidad y todo el tiempo. Tristemente los espacios están reservados aquí para unos cuantos, "los mismos y sus proyectos" Aun así, hay proyectos tapatíos de este bendito under que llenamos las carreteras y los foros del país casi cada fin de semana. Con éxito regresamos a casa después de plagar el sonido y la industria aquí y allá. Los medios no tienen o no quieren tener la idea y la ambición de explotar el valor comercial de estos proyectos pequeños y masivos. Pero Mimamamemima y otros nuevos estarán ahí para dar refugio al talento verdadero de esta ciudad.

Que siga Mimamamemima otros muchos años más.



miércoles, 16 de julio de 2014

¿PORQUÉ NO LLORAS MESSI?


A los 11 años jugando para Tarahumaras en la liga interclubes de Guadalajara fallé un penal que marcó mi vida para siempre. Mis lágrimas fueron incontenibles hasta unos días después en silencio. El dolor de la derrota de lo que yo más amaba: "el futbol" no tenía fin dentro de mi corazón y mi resistencia. A través de los años cada que observó algún jugador de futbol quebrarse en llanto pienso por lo que están pasando porque yo lo viví y es insoportable, imposible de digerir jamás en tu vida, siempre quedará ese hueco, ese hubiera, ese pequeño paso, esa gambeta de más, ese error de colocación, ese maldito travesaño cimbrando.

Este domingo me conmoví nuevamente al ver al "fideo" Di María con los ojos mojados, llenos de pena, de futbol y de impotencia. El Kun Agüero echo pedazos, Rojo inconsolable, y así cada uno de los albicelestes. Al capitán sin gafete Mascherano, particularmente le vi como yo me vi aquel día pegado a mi padre envuelto en lágrimas pegado a su pecho. Mascherano buscaba aquí y allá consuelo, en el pecho de Lavezzi, el de otro más, buscando un sitio... Le vi después en la zona mixta con los ojos tan rojos por el llanto y así a todos los argentinos que sufren el deporte. Y a Messi, a Messi no le vi llorar.

¿Porqué no lloró Messi? Si todos los argentinos lloraron la angustia y la pena, ¿porqué el capitán, el elegido, el de la gran responsabilidad no lloró? Caminó las escaleras con frialdad a recoger su balón de oro, y disimuló perfecto una molestia. No apretó los dientes, no buscaba respuestas, no había lágrimas, no se veía fluir la sangre del ídolo mundial. ¿Dónde están tus lágrimas Messi? Michael Jordan lloró cada campeonato y cada derrota, Maradona era un niño en Italia 90 haciendo pucheros al mundo, desconsolado. Cristiano Ronaldo se quebró en llanto hace unos meses cuando por fin pudo vencer a Messi. Neymar llora solo de escuchar el himno de su patria... ¿porqué Messi no llora?

Las comparaciones entre dos monstruos argentinos no tienen límite, Maradona y Messi pugnan en los diarios y las charlas de café y de cerveza por ocupar el lugar del elegido. Casi todos coinciden en que Messi necesita una copa del mundo para poder llegar a ocupar el lugar del elegido. Pero yo difiero. Este domingo pasado descubrí que Messi nunca podrá ser igual que Maradona por la sencilla razón de que el Rosarino por alguna razón no siente la pasión del deporte como los demás la sienten, la sentimos.

Messi es feliz jugando, se apasiona al máximo por el deporte y por sus resultados, Messi es el mejor del mundo hoy en día con la pelota en los pies. Los contrarios le mandan de dos o de tres enfrente para detenerlo y aun así Messi se las arregla para resolver el problema. De una u otra manera Messi encuentra la salida a cada gambeta o pared, o marca. Sin embargo, hay una salida que Messi no puede encontrar aun, y es la de su propia cabeza. Messi no disfruta el juego afuera de la cancha, no sufre los partidos fuera de la cancha, me atrevo a decir que ni los millones que tiene producto de su juego pueda disfrutar de verdad. Messi nunca llorará un penal, una derrota, un palo... Messi solo observará hacia arriba en silencio.

Alguna vez leí una nota de una posible forma de autismo en Messi y no me gustaría en absoluto limitar a las personas que padecen lo mismo como para ser los mejores del mundo en algo. Muchos coinciden que los verdaderos genios suelen tener este tipo de alteraciones o refugios. Por otro lado, creo firmemente que ese pequeño tema puede evitar el gran logro de Messi sobre Maradona y sobre cualquiera. 

Messi puede aun ganar un mundial, o dos, y si es así será porque el tipo es un genio con los pies, y si es así, será porque el equipo completo se habrá brindado al máximo. A la vida futbolística de Messi aun le faltan varias decenas de trofeos porque el pequeño jugador es una maravilla. Sin embargo, para cruzar los límites y ser el nuevo Maradona, deberá aprender a amar y a llorar el futbol, a sentir la derrota como la tragedia más escandalosa, a quebrarse en los micrófonos, a gritar, a patear el balón lejos de impotencia, a llorar y tirar pucheros enfrente de la cámara como un caballero que siente la pena pero no quita el pecho, mientras tanto el mundo del futbol disfruta del juego del Rosarino y él de llevarla de aquí hacia allá, sin mostrar emociones, solo goles.



miércoles, 9 de julio de 2014

MARCELO NO QUERÍA TENER LA PELOTA



Marcelo no quería la pelota, los brasileños juran nacer y llevar toda su vida la pelota pegada a los pies, pero Marcelo no quería tener la pelota. Ignoro si fue la instrucción de su timorato técnico pero él no quería llevar la pelota de su cancha al otro lado. Ni él ni sus compañeros quisieron ser el Brasil de costumbre desde que inició el mundial. Goles fortuitos, atiborrados de suerte y chiripa. Neymar con Croacia casi abanica la pelota, y esta se fue llorando de tan horrible disparo y se anidó en la puerta croata, insultando la belleza carioca.

Brasil fue un concierto de patadas durante sus partidos, ellas permitidas por los árbitros espectadores que guardaron sus tarjetas para otra ocasión. David Luiz jugó partidos que no debió haber jugado, se cansó de repartir codo, rodilla y toda su anatomía en los rivales. Después insolente declaró que había que ganar como sea, palabras cobardes que apuñalan una tradición y encausadas por un nefasto líder Felipao que orgulloso seguía levantando sus dos brazos y girando hacia su banca cada que la suerte, la violencia y el juego medroso le daba resultado.

Fue un Brasil militar, dijo Villoro días atrás, fue un Brasil de corte de juego, tiempista, un Brasil que se olvidó a propósito de su juego y encontró refugio en violencia y miedo a tener la pelota como lo hizo Marcelo. Además encontró en los árbitros paciencia y complacencia para poder patear y engañar y aprovechar en todos los sectores del campo. Y así con violencia también perdió a su único miembro que no cabía en esta novela de vaqueros, así Neymar sucumbió ante la violencia generada por su propio equipo en la cancha.

Hulk, Fred, Maicon, Marcelo, Oscar, Neymar principalmente, llevaron su impotencia futbolística a un concierto de clavados que ni Robben podría ejecutar de mejor manera. Algunos con éxito al principio encontraron pelota parada o penalty después, pero de a poco se fueron diluyendo en la credibilidad y en las cámaras de televisión que evidenciaban la impotencia de los cracks brasileños. Así entonces Marcelo, recibe falta de Muller pero sale con el balón, se siente presionado y no sabe que hacer con la pelota, recuerda tal vez las palabras de su técnico, la estrategia, el engaño, la impotencia, y se tira al suelo en elegante caída cuando tenía una ley de ventaja a velocidad... Marcelo no quería tener la pelota.

Felipao fue humillado por un equipo que todo le salió bien, la derrota de Brasil, la humillación de Brasil deja en claro una justicia al futbol mundial. El éxito de muchos clubes actuales radica en defensivas ferreas, programadas y casi perfectas. Juegos de patadas en medio campo, tiempistas, de corte de juego. Brasil no tenía que pertenecer a esta forma de juego. David Luiz se equivoca tajántemente al decir ganar como sea. Ganar como sea sería el epílogo del futbol más tarde.

El futbol es tener la pelota, disfrutar de ella, como nos enseñó Maradona, como nos lo cuentan de Pelé, como Sócrates la paseaba con tanta elegancia. Como ayer Alemania se cansó de acariciarla y esconderla de las piernas torpes y agresivas de los brasileños. El futbol es llevar el balón de un lado al otro de manera elegante y eficaz, el futbol es mucho más que ganar como sea. Inocentemente Scolari y sus pupilos creyeron que jugar en casa bastaba, que cantar el himno a capela era suficiente para ganar, que la tierna escena de sacar la playera de Neymar era el antídoto. El corazón si estaba en las gradas, pero no en la pelota.

Marcelo no quería tener la pelota, Brasil no quería tener la pelota, los balonazos de David Luiz desde el minuto 1 al 90 son evidencia. Los lentos recorridos de Fernandinho, las caídas con afán de engaño de Marcelo, de Hulk, de Oscar, la impotencia de Bernard, la ausencia de Fred, el infierno de Dante. Julio César dijo no se puede explicar lo inexplicable... difiero, Felipao tiene la respuesta, él y sólo él nos podrán explicar que coño hizo para Marcelo dejara de querer tener la pelota...